¿Dónde estás padre que te encuentro en todas partes?

23.05.2019

¿Dónde estás padre que te encuentro en todas partes?

Sebastiano Monada

La vida persiste insistiendo prologarse

Dice: ¡la muerte no existe!

Es fantasma creado por la imaginación

Desaparece la presencia del cuerpo vital

Aparece la vitalidad de la memoria sensible

Recorriendo las huellas dejadas por tus pasos

Certeros como raíces de árboles inmensos


Estás más que nunca como siempre

Hendido en la profundidad del espesor húmedo

Del valle irreverente

Plagado de maizales dulces y soñadores

Tu cuerpo ha retenido los vapores

De Cochabamba incierta y rebelde


No es recuerdo lo que eres

Sino inscripción en los huesos de marfil

De tus hijos huérfanos de padre

Escritura para descifrar en el canto

Polifónico de las aves migrantes

Y los bosques compositores de versos

Verdes como la nostalgia y la alegría


Entonces estás presente como la claridad

Contundente del agua que resbala del Tunari

Removiendo los espesores territoriales del valle

Insólito en su alborada y asombroso en su crepuscular

Renacimiento de canciones locales

Y también utópicamente mundanas


Estás presente en tus gestos creadores como big bang

Inventando universos en tus actos armónicos

Poemas olvidados y buscados como tesoros

Por intrépidos aventureros encantados

Por los minerales añejados de tus comportamientos

Éticos en su hermosura activa

Y activos en su bella sabiduría mundana


Admirable perfil humano entregando yacimientos

De afectos proliferantes en su sincera expresión

Sideral, al ser constelación de luminosa elucubración

De la interpelación racional

Cuando es consecuente idea repetida

Del consenso emocional del ser humano

Con su territorio reclamado


¿Dónde estás padre que te encuentro en todas partes?

¿Dónde estás que no te encuentro?

Ciego ante la visibilidad del espacio-tiempo simultáneo

Adivino el espesor de tus sentimientos desbocados

Con tu mujer y tu familia diletante


Estas aquí y en el ahora palpable y presente

Estas con nosotros, tus hijos, tu compañera interminable

Estas para enseñar que lo que más vale es la eternidad

Del instante y el clamor del tiempo sorprendido

Por la herida abierta en el universo: el ser